Creo que debe ser una sensación parecida a llevar a tu hijo a la cancha y que cante las canciones del club que amás.
Me veo en unos años igual que ese padre, en un recital rockero con mi hijo cantando subido en mis hombros.
Eso era nomás lo que quería contarles, además que sirva para volver a escribir aquí!
Salud!
Salud!
ResponderEliminarLos llevaremos juntos, García!
Vale