lunes, julio 18

Desde adelante por el retrovisor.

De la misma manera en que cambia el clima, los sentimientos y la vida, también cambia la cara de mis pasajeros cuando salen del trabajo. Algunos ni siquiera me devuelven el hola cuando suben al micro, se limitan a pasar la tarjeta o a poner sus monedas y desean un pronto regreso a casa. Quizá ellos no se dan cuenta que yo también estoy volviendo a casa, pero a la vez trabajando. No los reprocho, porque siempre hay alguien que a esa hora se está yendo al trabajo y tiene las energías cargadas para decirme: "Al centro maestro".
Luis, un chofer.

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Acordes desafinados