sábado, octubre 16

Te veo, me sonrojo y tiemblo...

Más que nunca reafirmo lo que hablabamos en el chat el otro día, uno no puede manejar lo que siente. Quizás podamos poner un límite a las cosas, pero llega un momento en el cual queremos dejar de pensar en eso que da vuelta por la cabeza, pero es ESE el momento en que te das cuenta que estás hasta las pelotas.
El aura de esa persona (de momentos) es lo más lindo que has visto. Su forma de desenvolverse, su manera de andar, su ir y venir...creés que todo es perfecto (quizá lo sea).
Los momentos que compartis parecen que duran milésimas de segundos, todo se reduce y lo que queda grabado en la retina es su sonrisa perfecta y una hermosa caricia en la mejilla.
Lo feo de esto, es que muchas veces los sentimientos no son recíprocos...quizás esto se confunde con amistad...

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Acordes desafinados